Los Indianos. A finales del siglo XIX, durante un periodo de gran pobreza, muchos gallegos, asturianos, cántabros y vascos emigraron a Centroamérica y Sudamérica; su proximidad al mar les permitía viajar con mayor facilidad. Muchos se marcharon, pero sólo unos pocos se hicieron ricos, y cuando regresaron dedicaron sus fortunas a la tarea de construir grandes casas solariegas y a conseguir títulos de propiedad. Muchas de estas casas aún se conservan y las de Asturias son los mejores ejemplos. A veces son de estilo colonial, y siempre eclécticas, con palmeras como homenaje a su vida tropical en América. Estos indianos, como se les llamaba (a las Américas se les denominaba indios), también devolvieron su fortuna financiando proyectos de obras públicas, y en toda Asturias los benefactores fueron responsables de llevar a sus pueblos natales un nivel de modernización pocas veces visto en otros lugares de España.